Dec 27 2009
Préstame tu libro electrónico, si puedes…
El otro día me interesé por el proyecto piloto de la Biblioteca de la UOC para el préstamo de libro electrónicos. Primero leí una noticia que hablaba del éxito que había supuesto la puesta en marcha de la iniciativa, pero según he ido indagando en el proceso y las normas de funcionamiento, me he quedado sorprendida por algunos aspectos, que en ésta y en otras bibliotecas se están planteando para el préstamo de libros:
- Se ponen a disposición de los estudiantes una cantidad limitada de lectores de e-books, que se recargan con las peticiones de los usuarios. Esto significa que si eres propietario de un dispositivo para e-books, no lo puedes utilizar para la lectura de los libros prestados.
- La recogida y el retorno del dispositivo tiene que hacerse necesariamente en el centro de apoyo, quedando excluida la entrega a domicilio. Es decir que los usuarios de la biblioteca, si quieren un libro físico, lo reciben en la puerta de su casa, pero si quieren un libro electrónico, que podrían perfectamente descargarse en su ordenador, necesitan ir al centro de apoyo más cercano a su domicilio.
- El periodo de uso del dispositivo en préstamo para todos los usuarios es de 15 días y tendrá que devolverse en el centro de apoyo donde lo hayan pedido en préstamo. Al principio puede entenderse como que existen unidades limitadas de lectores electrónicos, pero la realidad es que si salváramos esa dificultad nos encontraríamos como un condicionante aún mayor, las licencias del libro. De hecho, en otro punto de la normativa, se señala que el libro se podrá pedir, siempre que no esté prestado. Las condiciones de uso que están ofreciendo las editoriales a las bibliotecas, hacen que éstas cuenten con un número limitado de licencias. Total, que si creíamos que habíamos ganado algo por manejar un formato que podría copiarse “n” veces, sin a penas gastos, estamos equivocados. Las licencias, como está pasando con el software, con la música o las películas, está limitando en las bibliotecas las lecturas simultáneas de un mismo documento electrónico.
¿Conclusión? el modelo tradicional de gestión de licencias, impide la evolución en el préstamo de libros electrónicos, obligando a que se les trate como libros físicos y evitando poder obtener el máximo beneficio de los libros en soporte electrónico. Ahora que por fin se había salvado con el nuevo soporte algunas barreras que impedían compartir el conocimiento con los usuarios: problemas de espacio en los fondos de la biblioteca, problemas económicos que impedían comprar suficientes ejemplares, problemas de deterioro de los libros prestados, problemas de disponibilidad de suficientes ejemplares de manera simultánea, problemas de desplazamiento y logística para acceder a la biblioteca, etc. Todos estos mecanismos de control que no dejan mostrar todo el potencial de un libro electrónico en una biblioteca, no son sino formas de evitar lo inevitable, que al final se llegue a una distribución libre de los libros electrónicos. Os invito a leer un artículo muy completo sobre la materia publicado por el escritor y periodista Javier Calvo en El País: Por un libro universal.




