Las redes sociales virtuales se están convirtiendo en una nueva forma de captar, retener clientes y promocionar productos y no me estoy refiriendo solo a la posibilidad de insertar publicidad en los espacios de interacción de las redes. Me refiero a una nueva manera de relación entre las empresas y sus clientes / consumidores.
Las empresas pueden utilizar las redes sociales principalmente para cinco acciones:
Reclutamiento y selección de profesionales, se pueden identificar talento a partir de la estela que la actividad de algunos miembros de las redes dejan sobre los proyectos en los que colabora y sus intereses profesionales. También, por el contrario, se pueden descartar a algunos candidatos por mostrar una imagen “poco profesional” de sí mismos o comportamientos poco éticos.
Vigilancia de la competencia, es relativamente fácil hacer seguimiento de los nuevos productos / servicios que están ofreciendo los otros y de la imagen percibida del público general.
Encontrar al mejor proveedor, a partir de la visibilidad que ofrece las redes sobre otras empresas que pueden ser nuestras aliadas.
Mejorar el servicio al cliente, manteniendo un verdadero diálogo con clientes y consumidores acerca de su experiencia con los productos y servicios que la empresa ofrece.
Hacer campañas de marketing basadas en las redes sociales, donde clientes, aliados y simpatizantes actuan como prescritores de la empresa, ganando así en credebilidad.
Sin embargo, son muchas las que aún no se han subido a este tren. ¿Cuáles serán las reticencias para no hacerlo?
Uno de los efectos que están teniendo las redes sociales digitales en la sociedad, es que éstas están ponderando a la ciudadanía respecto a los gobiernos, otorgándoles mayor poder a la hora de expresar su opinión sobre las cuestiones que les afectan.
Yo más bien mantengo que si bien es verdad que hay Estados que pueden tener “miedo” a una herramienta de comunicación e información de tan alto impacto como Internet (sobretodo donde existen régimenes dictatoriales o democracias débiles), Internet puede ser utilizada por el Estado para incrementar la participación ciudadana en el día a día del gobierno de la nación. Es casi inevitable hablar ya de democracia digital.
Desde hace algunos años, ya existen ejemplos en España (por acotar un poco los ejemplos) de partidos políticos que abogan por el uso de internet como herramienta de gobierno participativo por parte de los ciudadanos: El Partido Pirata, Partido de Internet oDemocracia Directa Digital.
Aunque estas iniciativas son innovadoras y pueden dar la impresión que los partidos más tradicionales se están quedando obsoletos. La aparición de estos nuevos partidos no nos puede llevar a la creencia de que éstos sustituirán a los partidos tradicionales. Más bien, considero que nacen con el propósito de hacer una llamada de atención sobre nuevas formas de participación ciudadana.
De hecho, ya tenemos algunas señales de cambio. Así el gabinete de prensa de la Moncloa, está utilizando Twitter como un espacio en el que mostrar los temas que trata el Gobierno a diario y espacio en el que los ciudadanos muestran sus preocupaciones. Y son numerosos los partidos que mantienen informados a sus seguidores a través de Facebook: el PSOE, el PP, UPyD (por nombrar algunos), etc.
Estos son ejemplos a nivel de partido y de Gobierno en general, pero si bajamos al nivel de las Administraciones Públicas, nos encontramos empresas públicas como Red.es en donde los empleados se encargan de mantener al día el blog “Un blog en red“, donde describen la evolución de los proyectos que tienen en marcha. Una manera de compartir con la ciudadanía de manera inmediata y transparente qué se está haciendo y una manera también, por parte de Red.es de recoger el feedback de los usuarios finales sobre el trabajo realizado, para no perder la perspectiva de en qué / quiénes se están invirtiendo tantos esfuerzos.
Por supuesto, existe en todo esto la resistencia al cambio y ahí tenemos por ejemplo el Anteproyecto de la Ley de la Economía Sostenible que, como ahora veremos se convirtió a su vez en un ejemplo del poder de las redes sociales para cambiar las decisiones del Gobierno.
Como todos sabeis, el Anteproyecto de la Ley de la Economía Sostenible tenía un artículo escondido que practicamente, lo que pretendía era “ponerle puertas al campo” (léase internet) y como el mismo Castells dice sobre internet “no puedes tener un poquito de Internet, tienes que tener Internet en la plenitud de su capacidad autónoma de comunicación. Internet no se puede interferir. Se puede cerrar un servidor. Y se abre otro“. Incluyo un estracto del canal 24h donde se explica de una manera muy didáctica la polémica en torno a la Ley de la Economía Sostenible:
Como decía, el modo en que se ha resuelto la polémica en torno al apartado de la Ley de Economía Sostenible, donde el Gobierno podía cerrar páginas web sin intervención judicial, es un buen ejemplo del poder que está otorgando a la ciudadanía las redes sociales digitales. Así nos encontramos que en Facebook se publicó el Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet“, que un día como hoy (7 de diciembre) ya tiene 147.911 seguidores. Y se ha seguido la evolución de la manifestación en directo a través de Twitter. Y esto en gran parte ha instado al Gobierno a rectificar, a darse cuenta de cuál era la opinión ciudadana. En palabras de Rodríguez Zapatero: “No se va a cerrar nada en la red [...] Siempre debe prevalecer la libertad de expresión“. Aunque queda todavía por resolver como van a “proteger” la Propiedad Intelectual, que nos dá de sobra para otro post. ¿La Propiedad Intelectual hay que protegerla? ¿Seguro?
Algunas curiosidades relacionadas con este post:
Blog de Enrique Dans: “Políticos al borde de un ataque de nervios“, donde se describe perfectamente el choque cultural entre quienes gobiernan desde un esquema político analógico y los nuevos ciudadanos que ven como algo natural manifestarse utilizando las TIC.
Es una pena que un tema como éste haya puesto a la sombra otros contenidos del anteproyecto de una Ley que nace con el espíritu de “situar a la economía española sobre los cimientos del conocimiento y la innovación, con herramientas respetuosas con el medio ambiente y en un entorno que favorezca el empleo de calidad, la igualdad de oportunidades y la cohesión social” y que pretendía que España ganase en productividad y competitividad. ¿Estamos realmente debatiendo sobre lo importante?